El pensamiento es entonces para mí, en esos casos, como el mástil que sobresale de las aguas y al que el náufrago se aferra, no sólo para sobrevivir, sino también para pedir ayuda, agitando sus brazos en la inmensidad del mar, con la esperanza de que alguien pueda venir a socorrerlo.
Ricardo Piglia
Respiración artificial
Anagrama, 2001
p. 55

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada