Ignoremos las normas para escribir, en todo caso conozcámoslas para aprender a saltarlas; porque
una norma en arte describe lo que fue, lo que ha sido estudiado y ya está hecho.
Para la nueva creación no son necesarias normas, sino voluntad.
"que la circunstancia de que un poeta
adquiera un público vasto muy rápidamente es bastante sospechosa: pues
nos lleva a temer que no esté haciendo algo realmente nuevo, que sólo le
esté dando a la gente algo a lo que ya está habituada, y que por lo
tanto ya había recibido de los poetas de la generación precedente"
T. S. Eliot*
"Sobre la función social de la poesía",
en: Sobre poesía y poetas;
vía Biblioteca Ignoria.
Para la nueva creación no son necesarias normas, sino voluntad.
Falacias comunes al respecto apelan a instancias superiores de fortaleza comercial, desprecian tu condición de inédito y se refocilan con obscena saña en la figura de unx lectorx ente supremx al que se debe adoración y obediencia. Ignoremos la enseñanza que justifica un manifiesto incumplimiento y excusa la extravagancia diciendo "Es que X es un genio". ¡No!, perdóneme usted pero el talento no es un valor a posteriori: la mejor literatura consiste en el ejercicio libre de la escritura. Libre. La Literatura mayúscula ignora las normas por principio: las repudia, las pisotea, hace escarnio de ellas. La Literatura no tiene normas; cualquier pauta metodológica la frena y la destruye; es, ora una necedad, ora una trampa. No es de recibo que nos enseñen normas de estricto cumplimiento (las excepciones no legitiman un error). Las normas no caracterizan el estilo de las grandes plumas. Todos los ejemplos de excelencia son incumplimiento de las normas.
No admitas nunca que se te reproche haber escrito un relato que parece copiado de Cortázar, porque Cortázar no escribió ese relato: lo hiciste tú: escribiste con el estilo de Cortázar, lo que tiene mucho mérito; por tanto, no permitas que se tache tu literatura de imitar a lxs grandes: normalmente, la acusación vendrá de quien aplaude un relato escrito bajo el canon mediocre y, lo que es peor -no se ofenda nadie, aquí amamos el rebaño y sentimos intensamente el placer de su pertenencia-, popular.
Pero la literatura -convénzase- no es popular. La mayor parte de la humanidad no tiene ningún interés por la literatura, no lo tendrá nunca; y una gran parte de los lectores que leen ficción nunca podrán entender la razón de ser de la literatura. No permitas que se te llame elitista o snob: es una redundancia falaz: la literatura es minoritaria, la Literatura mayúscula sólo aparecerá en las listas de ventas cuando un tipo normativo de novela comercial haya agotado la fórmula y se acueste a barbechar. Breve lapso.
La literatura comercial de hoy habría sido literatura innovadora ayer pero mañana será... no será nada.
Si desde la primera línea que escribamos, no dejamos rienda suelta a nuestro deseo, el estilo nos quedará mancillado, mutilado, se apagará la llama, se nos ahogará la creatividad y quedaremos literariamente inertes.
A escribir sólo se aprende leyendo: a escribir sólo se aprender leyendo las obras que el paso del tiempo ha conservado como representativas de una época o de una civilización: aprenderás a escribir la literatura que leas.
¿Y el éxito que prometí en el título? El éxito es la satisfacción personal del trabajo bien hecho. Supongo.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada